Monday, June 19, 2006

decatlón día 5. Yael

desde un punto de vista bien objetivo y despojado, puedo asegurar que en aquella época participé muy poco. pero desde otro punto de vista también objetivo pero un poco más exquisito, siempre estuve ahí. o bien participé menos de lo que hubiera querido/podido o más de lo que se ve o como carajo sea, vos sabés que la memoria y sobre todo la nostalgia tienden a extremizar los recuerdos y aquello que era compañerismo se vuelve indiferencia y lo que fue apenas importante se torna estructural. creo, desde esta perspectiva nostálgica y distorsionada que probablemente me dé una importancia que en realidad no tenía, que mi función era la de aglutinarlos. a todos ustedes, sí, la famosa banda asesina que se creía capaz de cualquier cosa aunque lo que más fácil le salía era entregarse al letargo por largos períodos. y yo siempre ahí, rompiendo las bolas, sacudiendo a uno, zamarreando al otro, sifonazo para el más renuente, proyectos nuevos destinados siempre a empezar con toda la pirotecnia y volver al letargo cada vez más rápido.

(te confieso que estoy cada vez más segura de que las cosas se empezaron a pudrir cuando dejé de ser la única eLLa. y lo peor es que no puedo quejarme de eso, porque yo fui la que hizo todo lo necesario para dejar de serlo).

por eso hoy me traigo a mí y como me traigo a mí también te traigo a vos: primero un texto mío que sirvió para producir uno de los últimos espasmos en la lista del gual, pero sobre todo, que sirvió para que vos teorizaras un poquito sobre algo que ahora, unos 7 años después, creo que estamos con ganas de intentar una vez más:

De: Yael Rosenfeld
Fecha: Sábado 1 de Mayo de 1999 21:58

Mirana se sacudiO los restos de sue#o de la cara. HacIa rato que ya habIa perdido la nociOn de la noche, sumergida en ese eterno dIa artificial de las lAmparas xenOfilas. AsI de primera mirada uno podIa pensar que eso era lo opuesto de la muerte: luz y luz. Pero despuEs de un tiempo no demasiado largo, el exceso de luz era lo mAs parecido a la noche eterna que ella podIa haber imaginado.
Pero volviendo al sue#o, el mismo sue#o de siempre, Mirana se sentIa totalmente desconcertada. Definitivamente habIa so#ado con el nUmero cuatro. Cuatro ruedas de tracciOn que llevan a cuatro hombres hacia el centro de los cuatro puntos cardinales. Y la santa cuadratura los ampara "en el nombre del padre, del hijo, del cristoblanco y su profeta el gual". Le habIa llevado todo un ciclo de comida llegar a dilucidar tan poca cosa de ese sue#o recurrente que tenIa desde hace por lo menos doce perIodos. Cada vez un poquito mAs, un detalle mAs de sue#o en jeroglIfico. Y ahora, esta vez, ya tenIa miedo de estar so#ando con Baltimore.

Baltimore. Era casi lo Unico que extra#aba de su otra vida. No, tambiEn extra#aba a la Ma, pero ella sI que estaba en la otra muerte, de verdad muerta, y no en esta muerte maldita de luces a la que ella estaba condenada. Y las tartas de mandarina, una enrraizada tradiciOn de los Kopinki, el tE de calahorra que te salva de todo mal. Balti, ¿quE carajo estarAs buscando? ¿A dOnde estAs llevando tus abrazos calentitos? A veces hace frIo abajo de estas luces y quisiera estar adentro de tus brazos como cuando Ibamos al PucarA y yo trataba de escabullirme de tu insistencia, hasta que no quise escaparme mAs y te dejE entrar y te di cobijo entre mis piernas. No, vos no podEs irte, otra vez estoy alucinando.
Por eso la habIan muerto, por alucinar, y ella no podía evitarlo. Y ahora, si llegan a enterarse, la van a querer morir de nuevo. No tienen que enterarse, ¿podrA una morirse varias veces? ¿QuE mAs muerte puede haber despuEs de todas estas luces? ¿EstarA la Ma esperAndome mAs allA de esta muerte? ¿DOnde estAs Baltimore? Eran largos los dIas, ya ni siquiera eran dIas. HabIa una hora de comer y una de higinizarse y esas eran todas sus referencias temporales. Eran largas y aburridas las horas que ya no eran horas hasta la comida y despuEs hasta el ba#o. No habIa nada para hacer mAs que lo que pudiese inventar con los poco elementos que habIa juntado todo este tiempo que llevaba de muerta: basura y deshechos, pedacitos de jabón, algunos hilitos de toalla.
Ya hacIa mucho que no veIa una cara, un par de manos, al menos una sombra de persona. Es horriblemente solitaria esta muerte. A determinada hora se abre una ventana y ahI estaba la comida. ReciEn un rato despuEs de que devolvIa el plato, el vaso y la cuchara y de que algo o alguien comprobara que estaba todo, se abrIa otra puerta y aparecIa un peque#o ba#o: jabOn, cepillo de dientes, inodoro, ducha y toalla. A veces, ropa o un par de sAbanas limpias. Una vez quiso quedarse con la cuchara y la ventanita volviO a abrirse. Y nada pasO hasta que la devolviO. No hubo ni mAs ba#o ni mAs comida hasta que se deshizo de la cuchara, ni aUn cuando gritO que habIa tenido que hacerse pis encima porque no daba más. Y esa era toda la actividad, por lo menos mientras estaba despierta.
DormIa bastante porque preferIa dormir. Le gustaba so#ar con noches oscuras, con lugares sin luces, con esa noche en el PucarA, llena de estrellas arriba y abajo, cuando por primera vez accediO al juego de Baltimore y luego las ganas, el calor, la sangre casi sin dolor, las caricias, el polvo de las ruinas y el concierto de la noche. Baltimore Ratzinger, yo te amo para siempre.
"A partir de hoy estAs muerta, blanquita de mierda. GritA si querEs, ninguno de tus cochinos parientes va a darte bola, ni ellos ni ese rengo mugriento. Te moriste, basura". Al principio la muerte no había sido tan solitaria. Primero fueron las revisaciones, los anAlisis las inyecciones, los aparatos. Cosas que nunca habIa visto, ni siquiera habIa oIdo mencionar. Ni la Ma les habIa contado nunca de la existencia de esos aparatos de luces verdes con los que te miran adentro. DespuEs las preguntas, siempre repetidas, los golpes a veces. "Te voy a matar, mierdita, te voy a hacer purE" le gritaba el mAs gordo cuando se le tiraba encima. ¿COmo vas a hacer si ya estoy muerta? Y entonces el temor, el frIo, la sangre y el dolor. Las manos pegajosas en el cuerpo. El olor repugnante del sudor del otro. Totalmente distinto a Baltimore.

Un poco despuEs vino el bebE, y ella que sentIa, que querIa creer que era de Baltimore, pero nunca iba a saberlo porque cuando fue el parto ya habIa perdido la noción de los dIas. Era tan blanco y calentito como Baltimore. Tan dulce y calladito, apenas lloraba, y tanto que mordIa y apretaba cuando tomaba la teta. Igual que su papA. Por todo eso ella sabIa que era un Ratzinger. ¡COmo extra#aba a su chiquitito y ya no se lo traIan! A veces esa angustia se transformaba en lAgrimas Acidas, en pu#aladas mAs fuertes todavIa y tambiEn mAs imprecisas que aquellas de la leche agolpAndose en los pechos.
Por eso preferIa dormir. Porque en los sue#os podIa escaparse de la muerte y estar otra vez con su bebE, todo el tiempo con El. Correr hasta Baltimore y abrazar a la Ma y prepararse un tE de calahorras, que te salva de todo mal. Dormida podIa volver al PucarA, el lugar mAgico en el que habIan pasado casi todas las cosas de su vida. Otra vez era chica y jugaba a las escondidas en las ruinas. En esa Epoca eran tres, las tres mosqueteras les decIa la Ma, como las de Dumas, pero ellas no entendIan. Rydela, Salina y Mirana se habIan jurado amistad eterna entre las ruinas y las nubes de tormenta del sur y despuEs habIan corrido bajo la lluvia hasta atrAs del Templo. AhI, empapadas al lado de una peque#a fogata, Rydela les habIa mostrado cOmo cambiaba su color de piel y ellas la vieron transformarse en negra.
Ustedes son especiales, nunca se olviden de eso, decIa la Ma y ella nunca la habIa entendido del todo. Rydela puede volverse negra y eso le daba miedo, Pero yo, ¿quE tengo de especial? ¿QuE tiene Salina? ¿Acaso las alucinaciones? Las visiones que siempre me atormentan y nada mAs que eso, ¿para quE me sirven? SOlo me trajeron problemas, primero jaquecas, despuEs esta muerte. Y tantas preguntas, "¿dOnde escondieron a Salina?, hablA mierdita, hablA que te mato". ¿COmo vas a matarme si yo ya estoy muerta?
¿Por quE les importaba tanto Salina? ¿Por quE le preguntarIan a ella? HacIa a#os que no la veIa. Salina desapareciO antes de que a ellas les empezara el perIodo. Salina no va a estar mAs, decIa la Ma. Salina se tiene que ir, no lloren. Ella no va a volver por ahora, nosotros la vamos a ir a buscar. AlgUn dIa nos vamos a encontrar todos en el paIs del Gual, el profeta del Cristo Blanco.

-----Mensaje original-----
De: ebusacca@favanet.com.ar
Fecha: Miércoles 5 de Mayo de 1999 17:56


(...) "Ahora se puede empezar de nuevo con el Gual. Tomo I, terminado, empieza el Tomo II". "Un dIa, nos tomamos el trabajo de abrirlo, conciliarlo y todo eso..." pensO el Edu. Se fueron despertando lo demAs: los del Clan, el Charabon, Obe, el que es todas las cosas, el Gabo, en fin, todos. Y mientras giraba la rueda del mate, Edu, pronuncio su Primer Discurso sobre la Estructura, que decIa, por si les interesa, mAs o menos esto".

"Empecemos por el robotito, que alguna vez describiO Rafa, antes de transformarse en Todas-las-cosas. Un robotito biolOgico, una maravilla. Algo para explotar, la imaginaciOn puede empezar a trabajar, tatatatata, y surgen cosas, pero si el robotito desaparece de escena, hemos gastado utilerIa en algo que no sirve. Esa es la primera idea, pero en el Gual esa idea se pervierte. ¿Por quE? Por el Gual es coherente por yuxtaposiciOn. El Gual no sigue la Segunda Forma Normal, el Gual se caga en la Segunda Forma Normal, porque quE nos dice la Segunda Forma Normal? Que hay que evitar las redundancias y en el Gual todo es redundancia, el Gual es coherente por redundancia y en ese sentido se parece mAs a los organismos vivos, en los cuales la redundancia es una ley: pensemos en el cerebro, si el cerebro respetase la Segunda Forma Normal, y a uno lo rompen u pedazo de cerebro (una bala p.e.) no podrIa otra parte del cerebro "recuperar" la informaciOn da#ada, porque precisamente de eso se trata: que no haya redundancias. Aca hay redundancias y resonancias, porque el Gual es barroco, se parece a esos cuadros del Bosco, donde no percibe uno el motivo central, sino que la armonIa se logra de quince o veinte peque#os cuadritos que hay en las distintas zonas de la tela, pero que entre ellos tienen un juego temAtico y de composiciOn que nos hace verlos como un todo. Aca es lo mismo, no hay una historia, hay cienhistorias y entrelazAndose con ellas miles de subhistorias, personajes, tanto que alguna vez nos prometimos hacer un diccionario de datos, para no perdernos, como nos perdemos, yo por ejemplo, hoy que confundI Marina con Mirana. De eso se trata el proyecto y un proyecto asI es casi infinito, por definiciOn, porque que pasa cuando el Rat llega, si es que llega? Se termina la historia? Bueno, de eso se trata. De seguir produciendo una especie de ecosistema, en el cual, tiempo, espacio y personajes conviven y cuya solidez no se da por la belleza estructural de una catedral gOtica sino de un bazar turco, donde la armonIa surge del gran quilombo en el que todo se arracima para lograr una coherencia, digamos, gestAtaltica. AsI que, despertados del sue#o, solucionados los inconvenientes tEcnicos, podemos seguir adelante con lo nuestro: cada uno a su programa. He dicho" Y cuando todos se dispersaban para tomar control de sus terminales, en la principal, apareciO una ventana de chat que decIa lo siguiente:

Heraldo> Grande maestro, ustE si que la tiene clara!

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